domingo, 1 de diciembre de 2019

SOTO GUTIÉRREZ Y SU COMUNIDAD DE AVES


Texto; Eduardo Blanco. Fotografías: Andrés FigueroaDavid Montes Alonso, José Luis Arroyo, José Pozo, Pablo Toledo, Ricardo Bedia, Ricardo Rodríguez Llamazares, Roberto Mayo y Sebastián Ayllón (*)

(*) Casi todos, miembros del grupo de WhatsApp Mundo Pajarero.


Soto Gutiérrez es una zona agrícola en la vega del río Jarama incluida en el Parque Regional del Sureste, entre las localidades madrileñas de S. Martín de la Vega y Ciempozuelos, en cuyo término municipal se hallan las  6300 hectáreas de este espacio integrado en el LIC/ZEC Vegas, Cuestas y Páramos del Sureste de Madrid. Al oeste limita con cerros y páramos poblados de retamares y matorral gipsícola, y al este con el río Jarama y sus cantiles yesíferos.
Bueyes de raza berrenda ©E. Blanco
La principal actividad es la agricultura de regadío, maíz y hortalizas principalmente. Hay dos explotaciones ganaderas, una de reses bravas y otra de bueyes de la raza berrenda en colorado, destinada a la producción de carne. La ganadería ovina debió de tener más auge en otros tiempos, pero hoy solo algún rebaño de ovejas recorre las vías pecuarias que cruzan Soto Gutiérrez. Junto a uno de los principales caminos rurales se emplaza la estación depuradora de aguas residuales de Ciempozuelos (EDAR), y en la margen derecha del río unas graveras se dedican a la extracción de áridos.
Real Acequia del Jarama                                        ©E. Blanco
Los cultivos se riegan con el agua del Jarama canalizada por la Real Acequia del Jarama desde la presa del Rey, en Rivas-Vaciamadrid. La Real Acequia o canal del Jarama se dirige hacia el sur, recorre Soto Gutiérrez por el oeste y distribuye el agua mediante acequias  que siguen, en ocasiones, el trazado de los caminos agrícolas;  de aquellas, a su vez, salen acequias menores que se internan en las parcelas.
Camino agrícola y acequia de riego                       ©E. Blanco
La temporada de riego a manta o por inundación comienza en abril y se prolonga hasta el final del verano. En todo ese tiempo las parcelas se inundan y muchas zonas, incluso no cultivadas, permanecen anegadas, condicionando el comportamiento y la presencia de las aves.
Pastos para el ganado                                            ©E. Blanco
También los pastos destinados al ganado se riegan para facilitar el crecimiento del forraje y atraen a diferentes especies de anátidas y limícolas, cigüeñas, moritos, garzas, etc., que encuentran alimento y cobijo en estos pastizales.


Zona inundable                                                     ©E. Blanco
El resultado es un área de cultivo salpicada de zonas de escaso o nulo provecho agrícola ocupadas por carrizales, graveras inundadas, balsas para el ganado, pastos y baldíos, que se intercalan entre las parcelas formando un mosaico de hábitats. Crece un arbolado escaso y disperso, concentrado en la zona de la Casa de las Riadas y finca de Soto de Campogrande, y en las márgenes del río. Esta variedad de ambientes confiere al lugar condiciones para albergar una población muy diversa de aves residentes y estivales, invernantes y de paso.
Carricerín real                                          ©José Luis Arroyo
Por todo el enclave se reparten masas de carrizo (Phragmites australis) más o menos extensas; en ellas se reproducen la garza imperial (Ardea purpurea), el calamón (Porphyrio porphyrio), el rascón (Rallus aquaticus) y la gallineta (Gallinula chloropus).

Carrizal                                                                  ©E. Blanco
Pueblan el carrizo una cohorte de passeriformes vinculados a ese medio: el carricero común (Acrocephalus scirpaceus) y el carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus), reproductores; el bigotudo (Panurus biarmicus), pájaro discreto que pasa a menudo desapercibido, no tanto por su aspecto --muy llamativo-- como por sus hábitos; el carricerín común (Acrocephalus schoenobaenus), relativamente frecuente durante los pasos migratorios, y dos especies de aparición más escasa pero que se observan y anillan habitualmente en migración: el carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola) y el carricerírn real (Acrocephalus melanopogon).

No se puede pasar por alto la presencia invernal del  escaso y amenazado escribano palustre (Emberiza schoeniclus). Aunque la población europea de esta ave parece haber descendido algo desde 1980 (Copete & Christie 2019), su categoría de conservación según la UICN es: no globalmente amenazada  (LC). En cambio, las subespecies ibéricas E. s lusitanica y E. s witherbiy figuran en el Libro Rojo de las Aves de España en la categoría: en peligro.

Cistícola buitrón                                                       ©E. Blanco
El buitrón (Cisticola juncidis) y el cetia ruiseñor (Cettia cetti), son pájaros habituales de linderos, carrizos, herbazales, acequias y junqueras. A ellos se les une a principios del otoño, incluso antes, el vistoso ruiseñor pechiazul (Cyanecula svecica). El principal contingente de pechiazules que llega a España o la cruza camino de África proviene de Francia, Alemania, Países Bajos y Bélgica, al que se suma la población estival tras abandonar sus zonas de cría en cotas altas del  Sistema Central, cordillera Cantábrica y Montes de León, principalmente (Bermejo y Vera 2012). En Soto Gutiérrez el pechiazul debe de ser un invernante regular, según las capturas invernales que se suceden desde hace años en diferentes campañas de anillamiento (Gómez 1997).
Bengalí rojo                                                             ©José Pozo
El bengalí rojo (Amandava amandava), pájaro de origen asiático, fue citado por primera vez para la Comunidad de Madrid en Arganda del Rey, al capturarse un ejemplar en 1973 durante una campaña de anillamiento del Centro de Migración y Cátedra de Vertebrados. El primer dato de reproducción confirmado en Madrid es de 1974 (Bermejo et al. 1999). Desde entonces, es relativamente común en el sureste madrileño, donde mantiene una población reproductora estable y sedentaria, como parecen indicar las recuperaciones de ejemplares anillados (Bermejo et al. 2000).

El periodo reproductor del bengalí es más tardío que el de las especies autóctonas, en la Comunidad de Madrid se extiende entre julio y diciembre. En España se distribuye por el cuadrante suroccidental, ocupando las vegas de los ríos Tajo, Guadiana y Guadalquivir. Sus hábitats preferidos son los cultivos de regadío e inundación (Mayordomo 2012); en Soto Gutiérrez ocupa cultivos carrizos y juncales.

Tarabilla norteña                         ©E. Blanco
Las aves típicas de la campiña están bien representadas. Entre las más significativas --enumerar todas sería prolijo-- destacan: cogujada común (Galerida cristata), jilguero común (Carduelis carduelis), serín verdecillo  (Serinus serinus), verderón común (Chloris chloris), herrerillo común (Cyanistes caeruleus), carbonero común (Parus major) y pinzón vulgar (Fringilla coelebs), todos ellos residentes; pájaro moscón (Remiz pendulinus), residente con invernantes; alcaudón común (Lanius senator), estival; tarabilla común (Saxicola rubicola); tarabilla norteña (Saxicola rubetra), abundante en el paso otoñal, etc.

Rayando con la finca ganadera Soto de Campogrande, unas antiguas graveras convertidas en lagunas mantienen agua casi todo el año, aunque con notables fluctuaciones. Al carecer prácticamente de orilla la presencia de limícolas es reducida, salvo cuando el nivel del  agua desciende mucho; entonces puede verse agachadiza común (Gallinago gallinago), chorlitejo chico (Charadrius dubius), andarríos grande (Tringa ochropus), etc. Algunas especies menos comunes pueden hacer acto de presencia, como la agachadiza chica (Lymnocryptes minimus). Precisamente, un ejemplar de esta especie fue visto durante unos días el pasado invierno.
Agachadiza común                                              ©E. Blanco
Entre las acuáticas más fáciles de observar citamos las fochas (Fulica atra), gallinetas (Gallinula chloropus) zampullines comunes (Tachybaptus ruficollis) y somormujos lavancos (Podiceps cristatus). Durante el invierno se presentan diferentes especies de anátidas: ánade azulón (Anas platyrhynchos), ánade friso (Anas strepera), cuchara (Anas clypeata), porrón europeo (Aythya ferina), cerceta común (Anas creca),  y, algo menos frecuente, el porrón pardo (Aythya nyroca). Durante los pasos migratorios pueden aparecer la malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala),  cerceta pardilla (Marmaronetta angustirrostris) y cerceta carretona (Anas querquedula).

Las graveras están rodeadas de un denso carrizal donde a veces pasan desapercibidas aves de comportamiento discreto, como el calamón (Porphyrio porphyrio)  y el rascón (Rallus aquaticus). En cambio, los carriceros comunes (Acrocephalus scirpaceus) y tordales (Acrocephalus arundinaceus) se hacen notorios durante la estación reproductora por su incesante canto. También puede verse al martín pescador (Alcedo atthis) perchado en alguna rama cercana al agua, y algún bigotudo rebullir entre el carrizo.
Moritos                                                © David Montes Alonso
Desde el mes de julio se suceden las observaciones de moritos (Plegadis falcinellus)  en pastizales, campos encharcados, balsas y rastrojos.  La presencia de estas aves se debe a movimientos de dispersión desde las colonias de cría que, en la Península Ibérica, se localizan sobre todo en las Marismas del Guadalquivir,  con 3643 parejas en 2007. Otros núcleos reproductivos son el Delta del Ebro, con 119 parejas, y la Comunidad Valenciana, con 15, ambas cifras también de 2007 (Máñez et al 2009).

El 23 de septiembre se localiza un grupo de 16 moritos en un prado ganadero de la finca Soto de Campogrande.  Uno de ellos lleva en la tibia una anilla de lectura a distancia; por la información de la anilla se sabe que procede precisamente de uno de esos núcleos reproductivos: Mata del Fang (Albufera de Valencia), donde se anilló como pollo el 12.07.2018.  Además, fue visto el 12.08.2019 en la Laguna de la Veguilla, en Alcazar de S. Juan (Ciudad Real).

Las áreas de invernada del morito coinciden en gran medida  con las de reproducción, por lo que la presencia de esta especie en Soto Gutiérrez durante el invierno debe ser poco habitual, aunque este año se han seguido viendo algunos ejemplares durante el mes de noviembre.
Ibis sagrado                                                 ©Sebastián Ayllón
Un ave de la misma familia que el morito (Threskiornithidae) es el ibis sagrado (Threkiornis aethiopicus). Su distribución es subsahariana pero hay poblaciones naturalizadas en Francia e Italia procedentes de aves escapadas de cautividad. En ocasiones se presentan en España algunos íbises procedentes de las poblaciones francesas. Este año se ha estado viendo un ibis sagrado mezclado con cigüeñas, moritos y garcillas en Soto Gutiérrez.
Avetoro                                   ©Pablo Toledo

Un capítulo aparte merecen las ardeidas por su importante presencia aquí. Son nueve las especies de garzas que se han visto este año, es decir,  todas las especies presentes en la Península ibérica.




Avetoro                                 ©Roberto Mayo
La aparición de un avetoro (Botaurus stellaris) de origen y estatus incierto, en una zona temporalmente encharcada y con densa vegetación proxima a la estación depuradora (EDAR), sorprendió a muchos y afortunados pajareros que pudieron disfrutar  de este "fantasma"  del carrizal desde el mes de julio hasta mediados de septiembre.
Garcilla bueyera                                                                 ©E. Blanco
La garcilla bueyera  (Bubulcus ibis) es la garza más abundante en Soto Gutiérrez pero no se reproduce aquí. Durante todo el año se ven bandos dispersos por campos y rastrojos, no necesariamente cerca del agua. Es frecuente verla acompañando a algún rebaño de ovejas o en los pastos entre el ganado vacuno.

La Comunidad de Madrid alberga una numerosa población invernante de garcilla bueyera; en el censo de 2011 se contabilizaron un total de 12584 aves (Garrido et al 2012).  La única colonia de cría de la Comunidad, en el ámbito de dicho censo,  fue la gravera de Soto Mozanaque (Algete), donde se registraron 800 parejas reproductoras en 2011 (Garrido et al 2012).
Garceta grande                                                   ©Ricardo Bedia
La garceta grande (Ardea alba) inverna en España y tiene una pequeña población reproductora. En el censo de garzas reproductoras de 2011, las marismas de Doñana (28 parejas), el delta del Ebro (11 parejas) y las Tablas de Daimiel (7 parejas) resultaron ser las principales zonas de reproducción de esta garza en España (Garrido et al. 2012). 

Durante el censo de aves invernantes 1999-2001 de la Comunidad de Madrid, se realizaron un reducido número de observaciones de esta ardeida entre los meses de agosto y diciembre, por lo que se la consideró una invernante accidental (Del Moral et al. 2002).
Garceta grande                 ©E. Blanco
Desde entonces, se aprecia un fuerte incremento del número de garcetas grandes invernantes en España (Garrido 2012). En Soto Gutiérrez se la ve  en invierno y en épocas de paso, siempre junto al agua, en balsas para el ganado, pastizales inundados y graveras.

El día 13 del pasado mes de octubre se observa un grupo de nueve garcetas grandes en la laguna del EDAR. Dos llevan anillas de lectura a distancia. Una de ellas se anilló como pollo el 26.05.2019 en el lago Luodis, al este de Lituania, cerca de las fronteras Letona y Bielorrusa. La otra, anillada también como pollo el 18.05.2013 en la Reserva Ornitológica de Ribnjak Jelas (Croacia).

Garceta común                                                         ©E. Blanco
La garceta común (Egretta garzetta) es una garza frecuente al final del verano, cuando se la ve en zonas con agua, como  la laguna de la depuradora, las graveras y los pastizales encharcados de la Casa de las Riadas, donde se asocia a veces con garcillas bueyeras.

En el Atlas de las aves invernantes de Madrid 1999-2001, se la considera muy rara en invierno (Del Moral et al. 2002), y en el censo de garzas invernantes en enero de 2011 en esta misma comunidad solo se contaron 15 individuos. Desde ese año el número de invernantes ha ido en aumento y en Soto Gutiérrez es una invernante regular.

Garcilla cangrejera                               ©Ricardo Rodríguez 
Poco frecuente en Soto Gutiérrez es la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), y cuando aparece lo hace en escaso número o individuos aislados. El pasado mes de septiembre se realizaron varias observaciones en la laguna del EDAR y el pastizal de la Casa de las Riadas, quizá todas del mismo individuo. La garcilla cangrejera no se reproduce en la Comunidad de Madrid; es un invernante subsahariano que inverna en España en muy escaso número. En el censo de garzas invernantes de enero de 2011 se detectaron solo 31 individuos, de los que se desconoce su origen (Garrido et al. 2012).
Avetorillo                ©Andrés Figueroa
La garza más pequeña que se encuentra en Soto Gutierrrez es el esquivo avetorillo (Ixobrychus minutus). Se le encuentra en los carrizales de las graveras y la laguna del EDAR y, pese a su discrección, en ocasiones vuela al descubierto y cruza la lámina de agua desapareciendo en el carrizo de la otra orilla. Se le detecta, sobre todo en primavera, por el sonido en tono bajo que emite desde el interior del carrizal.

El avetorillo es una especie estival que seguramente se reproduzca en Soto Gutiérrez. La población invernante en España parece estar muy dispersa, de ahí la dificultad de su censo; el grueso de la misma se distribuye por las cuencas del Tajo y el Guadiana (Garrido et al. 2012). No hay que descartar que algún individuo permanezca en esta zona durante el invierno.

El martinete (Nycticorax nycticoras) es la garza de hábitos más nocturnos. Un buen momento para verlo es al atardecer, poco antes del ocaso. Entonces aparecen adultos y juveniles  que vuelan desde el arbolado del río y se  dispersan  por los alrededores del EDAR y otras zonas de Soto Gutiérrez.
Martinete                                                                 ©E. Blanco
Hata el año 1990, el martinete se consideraba estrictamente estival en la Península Ibérica, desde entonces, la población invernante ha ido en aumento y se distribuye principalmente por la desembocadura del Guadalquivir, con más de la mitad del total, delta del Ebro,  la Albufera de Valencia, Castilla-La Mancha, Baleares y Extremadura. Las áreas de reproducción, por orden de importancia, son Andalucia, Cataluña, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Extremadura y Castilla y León. En la Comunidad de Madrid, durante el censo de garzas reproductoras de 2011, se contaron 55 parejas en la gravera de Soto Mozanaque. Las zonas de reproducción más cercanas a esta Comunidad fueron el tramo del Tajo entre Seseña y Toledo, con 55 parejas, y las graveras El Puente, también en Toledo, con 60 parejas  (Garrido et al. 2012); estos serían los núcleos reproductores más cercanos a Soto Gutiérrez.

Las garza imperial (Ardea purpurea) es una ardeida citada muy pocas veces en la Comunidad de Madrid  antes de 1990. En 1991 se confirmó la reproducción de una pareja, y entre 2002 y 2012  el número de parejas reproductoras en el sureste madrileño fluctuó entre 38 y 75 (Ceballos et al. 2015). En el censo de garzas reproductoras de 2011, se contabilizaron 78 parejas en la Comunidad de Madrid (Garrido et al. 2012), y en 2018 su número ascendió a 105 (F. Durán 2019).

En Soto Gutiérrez es una especie estival y numerosa durante la primavera y el verano, cuando es posible observar grupos de hasta 10 o 12 individuos en lugares favorables, como las inmediaciones del EDAR o los pastos de la Casa de las Riadas.
Garza real                                                                 ©E. Blanco
En cambio, la garza real (Ardea cinerea) , invernante habitual, empieza a ser frecuente a principios del otoño; entonces comienzan a verse individuos repartidos aquí y allá, generalmente cerca del agua. La encontramos en la laguna del EDAR, en las antiguas graveras y en los alrededores de la Casa de las Riadas, en la finca de Soto de Campogrande.

Cigüeñas y cormoranes en la laguna del  EDAR          ©E. Blanco
Junto a la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) hay una antigua gravera, hoy en desuso, cercada por una alambrada rota o tumbada en algún punto de su perímetro.
Estación depuradora y gravera inundada                      ©E. Blanco
Esta gravera siempre tiene agua aunque el nivel fluctúa mucho en función del régimen de riegos y precipitaciones. De forma que zonas  inundadas durante semanas o meses se secan enseguida cuando acaba la temporada de riego. Entonces, el agua se mantiene solo en lugares favorables, y una franja amarilla en el carrizo señala la altura que alcanzaba poco tiempo atrás.  En algunos puntos de la orilla crece un cordón de carrizo (Phragmites australis) que da cobertura a passeriformes como carriceros, bigotudos, bengalíes, etc.; también a acuáticas como el calamón (Porphyrio porphyrio), rascón (Rallus aquaticus), gallineta (Gallinula chloropus) y zampullín común (Tachybaptus ruficollis). En aguas abiertas se ve somormujo lavanco (Podiceps cristatus), cuchara  común (Anas clypeata), ánade azulón (Anas platyrhynchos), ánade friso (Anas strepera), porrón europeo (Aythya ferina), etc.

Laguna del Edar. Garza real y garcetas                            ©E. Blanco
A comienzos del otoño la laguna  atrae un gran número de cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) que descansan en sus aguas o secan el plumaje en sus orillas, ahora agrandadas tras el  descenso del agua. Las cigüeñas comunes (Ciconia ciconia) forman bandos  de cientos de aves que ocupan las orillas o se alimentan en los barbechos cercanos recién arados. Algunas llevan anillas de lectura a distancia de muy diversa procedencia. El 02.10.2019 se ven dos cigüeñas con esta clase de marcas: una anillada el 06.06.2013 en Basel (Suiza), y la otra el 27.05.2014  en Saint-Jean d’Angle, al norte de Burdeos (Francia).

En noviembre son frecuentes los bandos de grullas (Grus grus) volando sobre Soto Gutiérrez, incluso posados en la laguna del EDAR y alrededores. Este es un buen lugar, sin duda, para disfrutar con el gruir y el paso de estas incansables viajeras.

Andarríos bastardo                           ©E. Blanco
El pastizal de la Casa de las Riadas se inunda de manera discrecional. En primavera y otoño congrega cigüeñuelas (Himantopus himantopus) y limícolas en paso: archibebe común (Tringa totanus), andarríos grande (T. ochropus), andarríos chico (Actitis hypoleucos),  andarríos bastardo (Tringa glareola), combatiente (Calidris pugnax), etc.  En otoño e invierno se ven cigüeñas comunes (Ciconia ciconia), moritos, alguna espátula (Platalea leucorodia), garceta grande (Ardea alba), garza real (Ardea cinerea) y garceta común (Egretta garzetta). En primavera y verano la abundancia de insectos atrae a muchos abejarucos (Merops apiaster) que se posan  en la alambrada y los árboles que rodean el pastizal.  Entre las ramas de esos mismos árboles, pero difícil de localizar, se mueve el diminuto pico menor (Dryobates minor), que podría reproducirse en estos sotos.
Espátulas                                                         ©José Luis Arroyo

El cercado de los caballos, los pastizales de la finca Soto de Campogrande y los pastos de la Casa de las Riadas son buenos lugares, cuando están encharcados, para observar limícolas. Durante el año aparecen especies como el andarríos bastardo (Tringa glareola), andarríos grande (Tringa ochropus), andarríos chico (Actitis hypoleucos), combatiente (Calidris pugnax), archibebe claro (Tringa nebularia), etc.

Combatiente                     ©E. Blanco
La primavera y el verano son periodos  propicios para observar cigüeñuelas (Himantopus himantopus) y chorlitejos chicos (Charadrius dubius), cuyo número aumenta en septiembre. Por esas fechas aparecen migrantes que pueden permanecer algunos días antes de continuar viaje: combatientes (Calidris pugnax), correlimos comunes (Calidris alpina), correlimos menudos (Calidris minuta), correlimos zarapitines (Calidris ferruginea), espátula (Platalea leucorodia)  agachadizas comunes (Gallinago gallinago), muy numerosas en el paso otoñal, y avefrías (Vanellus vanellus). Agachadizas y avefrías también son frecuentes en invierno. Otras aves habituales en distintas épocas del año son: lavandera blanca (Motacila alba), lavandera boyera (Motacilla flava), bisbita pratense (Anthus pratensis), estornino negro (Sturnus unicolor), estornino pinto (Sturnus vulgaris), abubilla (Upupa epops), etc.

En otoño e invierno hay dos lugares interesantes para observar anátidas: los pastizales encharcados de la finca Las Olivas y de la Casa de las Riadas. Podemos pasar un buen rato en el camino, al poco de salir de Las Olivas, o en la Casa de las Riadas, intentando descubrir, mientras comen ocultos entre el pasto, silbones europeos (Anas penelope), cercetas comunes (Anas crecca), cucharas (Anas clypeata), ánades frisos (Anas strepera),  rabudos (Anas acuta), etc.

Muchas aves vinculadas al entorno humano se encuentran en Soto Gutiérrez. Entre las más habituales: estornino negro (Sturnus unicolor), gorrión molinero (Passer montanus), gorrión común (Passer domesticus), tórtola turca (Streptopelia decaocto), paloma bravía (Columba livia), golondrina común (Hirundo rustica), vencejo común (Apus apus), avión común (Delichon urbicum), golondrina dáurica (Cecropis daurica), lavandera blanca (Motacilla alba), etc. En otoño, gorriones molineros (P. montanus) y morunos (P. hispaniolensis) forman grandes bandos que pasarán el invierno recorriendo rastrojeras y barbechos en busca de semillas y pequeños invertebrados.
Aguilucho lagunero                                   ©Andrés Figueroa
La rapaz más representativa del carrizal es el aguilucho lagunero (Circus aeuruginosus). Por su forma y vuelo característico es fácil de detectar durante sus incursiones por carrizales y espadañales en busca de presas, provocando en ocasiones el despegue precipitado y ruidoso de anátidas y otras acuáticas alarmadas al paso de su silueta.

A lo largo del año surcan el cielo de Soto Gutiérrez rapaces como el busardo ratonero (Buteo buteo), águila calzada (Hieraaetus pennatus), milano negro (Milvus migrans), milano real (Milvus milvus), culebrera europea (Circaetus gallicus), águila real (Aquila chrysaetos), etc. Los sotos y arboledas pueden sorprendernos con la aparición del alcotán europeo (Falco subbuteo), el gavilán (Accipiter nisus) o el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). En los cercanos cortados del Jarama, al otro lado del río, el búho real (Bubo bubo) es la rapaz nocturna que mejor se identifica con esas paredes yesíferas.


BIBLIOGRAFÍA

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